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Europa se defiende de los nadies

Artículo publicado en eldiario.es el 25 de abril de 2015 (enlace original)

Sueñan los nadies con salir de pobres, decía Galeano. Los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Y las balas vienen firmadas por la Unión Europea. Son las políticas de la UE las que han convertido el Mediterráneo en una gran fosa común. Las políticas en materia migratoria como el control de fronteras, las redadas racistas, las deportaciones, las vallas, la imposibilidad de entrar en Europa de manera legal, o la falta de corredores humanitarios para quien huye de Siria o Libia, son las que hacen que no les quede otra alternativa que elegir entre una muerte casi segura en el mar, o la seguridad de saberse condenados al hambre o a la explotación.

Pero hay una responsabilidad anterior, una responsabilidad en origen. Nuestros gobernantes, títeres de los poderes económicos, no son sólo responsables por impedir la entrada. Su responsabilidad máxima se sitúa en estar forzando la salida de millones de personas de sus pueblos y ciudades. Están promoviendo las condiciones que llevan a estas personas a no tener otra opción que la huida.

Las políticas económicas son responsables del genocidio al que estamos asistiendo. Las guerras que se han promovido en Oriente Medio por el control de recursos naturales, las multinacionales que arrasan esos recursos y esclavizan a los trabajadores y trabajadoras, la venta de armas a países en conflicto o el apoyo a dictadores criminales, son la contribución occidental a la pobreza y la desigualdad en muchos territorios de África. Es la cara más criminal del capitalismo.

Los nadies que no son aunque sean. Los ningunos, los ninguneados, se cuentan por miles en el mar. Pero Europa no se ha puesto de luto. Esta vez no ha habido manifestaciones con jefes de Estado a la cabeza en las principales ciudades de Europa. Sólo ha habido números, que en poco más de una semana se olvidarán. Hasta que lleguen los siguientes. Porque la pobreza los hace invisibles.

Y hemos vuelto a comprobar esta semana cómo el capital es inmune a las desgracias humanas y le ha robado la humanidad a quienes gobiernan en su nombre. La reunión de los jefes de Estado y Gobierno de la UE, en la que supuestamente se iban a adoptar medidas para evitar más muertes en el Mediterráneo, se ha saldado con un nuevo impulso a las políticas de control de fronteras y represión y criminalización de la inmigración.

Algunas de estas medidas se traducen en más fondos para la agencia Frontex, que no es una agencia de salvamento sino de defesa de las fronteras; en más colaboración con países como Egipto o Túnez para que actúen de carceleros y mantengan a los inmigrantes lejos del agua para que igualmente mueran de hambre o enfermedades, pero lejos de nuestros ojos; y en agilizar los vuelos de deportación de aquellos que sobrevivieron a naufragios en alta mar.

La de la UE no es política de rescate, es política de defensa. Europa se defiende de los nadies. Es una estrategia asesina, pero perfecta para los intereses de los poderosos. Han emprendido una guerra no declarada contra los migrantes, situándolos como el enemigo para intentar que no veamos que los verdugos son ellos. De todas nosotras, de todos nosotros, en cualquier parte del mundo.